Libro: Teoría del cuerpo enamorado de Michel Onfray - Cité de libro

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mardi 30 juillet 2013

Libro: Teoría del cuerpo enamorado de Michel Onfray

 Para terminar con la monogamia, la procreación, el matrimonio, Michel Onfray redefine el deseo como exceso, el placer como consumo, invitándonos a la sola voluntad de dos libertades solteras.
 
Después de El Poder de Existir,  ahora les traigo otra majestuosa obra del filósofo Michel Onfray, Théorie du corps amoureux, pour une érotique solaire (literalmente, Teoría del cuerpo enamorado, para un erótico solar).

En este libro Michel Onfray nos invita a terminar con la monogamia, la fidelidad, con roles caducos asignados a las mujeres por una sociedad dominado por los hombres. Cuestiona los roles de la mujer en la sociedad occidental, en detrimento de la sexualidad y sobre todo a la sumisión de la mujer.

Citaré algunos pasajes del libro para que ustedes tengan una mejor percepción de la teoría del filósofo.
Instalado francamente en las tierras antiguas, en guerra contra el modelo ético dominante, mi proposición reanuda sin rodeos con el proyecto de todas las escuelas filosóficas.  Y para hacer eso, querer abiertamente el fin de la vida mutilada, fragmentada, explosionada, diseminada que fabrica nuestra civilización alienante indexado sobre el dinero, la producción, el trabajo, la dominación. La filosofía puede contribuir a este proyecto radical. Incluso mejor: ella lo debe. (p.38)

Michel Onfray siempre nos repite que la filosofía que él practica no es de aquel que no sea perceptible y que contribuya directamente al individuo, él prefiero lo opuesto a la filosofía inútil.
Por mi parte, no me satisfago de una filosofía de pura investigación que consagra lo esencial de su tiempo y de su energía a solicitar las condiciones de posibilidad, a examinar las bases epistemológicas sobre las cuales se pueden hacer preguntas. Yo prefiero considerar, en la otra extremidad de la cadena reflexiva, la suma de afirmaciones y resoluciones útiles en la realización de una existencia lanzado a velocidad plena entre dos nulidades. (p.38-39)
Sobre el terreno filosófico, yo me intereso prioritariamente aquellos que encuentran en lugar de aquellos que buscan - y yo siempre he preferido un pequeño hallazgo existencialmente útil que una gran investigación de filosofía inútil en la vida cotidiana. (p.39)
Las teorías, si se pone en práctica y que ésta tiene como resultado la mejora del individuo en su estado de salud física y mental, bienvenidos sean todas.
Así, el filósofo actúa en médico del alma, en terapeuta, en farmacéutico. Él sana y disipa las molestias [...] La vida filosófica se vuelve alternativa a la vida inútil después de la sola decisión de seguir un tratamiento: cambiar su vida, modificar las líneas de fuerza, construirla según los principios de una arquitectura responsable de un estilo propio. (p.41)
Pero, este estilo propio debe ser bien estructuradas para no caer en la impotencia al no llegar al objetivo y, con ello una frustración antes que un goce. Y, no solo eso, sino también conlleva a una vida de miseria.
La aspiración a la perfección genera más impotencia que de satisfacción, la voluntad de pureza procura más frustración que de plenitud. (p.66)
Onfray nos recuerda que cualquiera que sea, la concepción del amor en occidente procede del platonismo y de su diversidad de formas que vino tomando por más de 2 000 años de nuestra civilización.
De todas maneras, la concepción del amor en Occidente procede del platonismo y de sus metamorfosis en los ojos mil años de nuestra civilización judío-cristiana. La naturaleza de las relaciones entre los sexos hoy en día supone históricamente el triunfo de una concepción y el fracaso de otro: éxito integral del platonismo, cristianismo y apoyado por el omnipotente de la Iglesia Católica durante alrededor de veinte siglos, luego inhibición poderosa de la tradición materialista - tanto democristiana, epicuriana que cínico o cirenaico, que hedonista o eudemonista. (p.75-76)
El platonismo enseña teóricamente el cruel olvido del cuerpo, el desprecio de la carne, el alago del afrodita celeste. La dureza del ascetismo platónico cristianizado engendra y genera sufrimiento, dolor, pena y frustraciones en cantidades, así lo atestiguan los médicos, terapeutas y sexólogos - es decir la miseria de la carne gobierna el mundo. En todos estos casos la religión y la filosofía dominante se asocian siempre y hasta hoy que derraman una maldición sobre la vida.
Una teoría del libertinaje supone un ateísmo revindicado sobre el terreno amoroso clásico y tradicional junto con un materialismo combativo. Allí donde los vendedores de cilicio triunfan con las redes cuadradas, las esferas y las otras, el libertino se divierte de los aventuras del pez masturbador, del gruñido de los cerdos de Epicúreo y de las libertades del erizo soltero. (p.78)
Demócrito lee el amor como una energía proveniente de una especie de disposición de átomos, a la manera de una fuerza que fluye las diversas formas de la materia.
El deseo aumenta fluidos, fuerzas, energías cuantificables, mesurables, susceptibles de dejar huellas visibles para la observación, la circunscripción y recurrir a una matemática conceptual. Ninguna mitología, de ontología para explicar el deseo, sino un género de medicina, de física, incluso de mecánica. El ojo del filósofo materialista quiere lo visible, lo constatable y se niega a las fantasmagorías religiosas. El deseo define el resultado de una constitución material, porque lo real se limita a los átomos y a sus relaciones en el vació. (p. 84-85)
Una de las características particulares en los libros de Michel Onfray, es la frecuencia con la que remarca la intención de exterminar los mitos. Luego del deseo material y atómico, del placer solitario y solipsista: la doctrina de los materialistas continúa de destrozar los velos de la ilusión y socava las ficciones romanescas escritas a lo largo de todo el tiempo sobre este tema.
Ayer los mitos y las historias elaboradas, hoy la razón y las lecturas petrificantes. La lucidez exige un tributo sin concesión. (p.95)
El cuerpo sumiso a las necesidades de alimentos y de bebida, no hay nada condenable. De la misma manera, cuando él conoce el imperio del libido, ¿Por qué tendría que ser signo de maldición? ¿Vestigio de vergüenza? La carne, los átomos, la metería sufren sobre el modo apremiante de las ganas, de las pulsiones, de las necesidades. Satisfacerlos así como lo hacen los animales en la naturaleza obedeciendo las leyes de la naturaleza.

Nacer, vivir, gozar, sufrir, envejecer y morir revelan la incapacidad a endosar otra historia que la suya propia y la imposibilidad visceral, material, fisiológica de sentir directamente la emoción del otro.
El deseo trágico y universal; la física prolongada en ética, el placer revelador del solipsismo, Lucrecia continua su investigación materialista por el enunciado de la victoria absoluta de la entropía. El tiempo pasa y destruye todo aquello que toca, del deseo al placer, del amor a la pasión. (p. 113-114)
Para Lucrecia el deseo y el placer pueden esculpirse, dándole la espalda a los inconvenientes del deseo amoroso y en consecuencia a los placeres simples y fáciles de la pura voluptuosidad convertidos en voluptuosidad pura: evitar el amor no significa renunciar a los goces que el proporciona, sino, al contrario, aislar las ventajas y los inconvenientes.
¿Y cómo  gozar de los beneficios? Sacrificando sólo a los amores de paso, queriendo el movimiento, y huyendo todo lo que detiene: la monogamia, la cohabitación. (p.115)
El paraíso no está en los cielos, el paraíso la construyes aquí en la tierra y a cada instante, siempre en cuando dejes de lado las taras religiosas, sobre todo aquellos del monoteísmo.
Otros personajes bien inspirados e informados, en la ocurrencia los autores anónimos del Physiologus medieval, asociando a la pareja de elefantes la ideal representación de Adam y Eva cuando ellos vivían felices, antes de la falta, en el paraíso inventado por Dios para ellos. El macho y la hembra, se dice, hasta ignoraban la existencia de la sexualidad. Evidentemente, ahí está  una definición irrefutable del paraíso: la inocencia de los cuerpos... (p.125)
Las tres religiones que profesas el monoteísmo, son las que mas problemas causan sobre el hombre y sobre todo en las mujeres, condenándoles a ser sumisas, todo lo opuesto a las intenciones de que todo libertario busca - igualdad entre ambos sexos en todos los niveles.
En materia de placer, el gran anatema histórico e inaugural en Occidente se orienta indiscutiblemente en el pensamiento judío y más particularmente en el Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento, lo sabemos, abundan imprecaciones contra la carne, los deseos y los placeres, él fustiga el cuerpo, las sensaciones, las emociones y las pasiones, su odio a la vida es sólo comparable a su odio a las mujeres. Porque el monoteísmo judío inventa la misoginia occidental, la formula, le da sus cartas de nobleza, luego permite al cristianismo y al Islam para continuar la labor iniciada hilando primero la metáfora del odio del cuerpo de las mujeres, luego la de las mujeres en su totalidad. Tora, Nuevo testamento y Corán fabrican y legitiman un mundo construido sur la desconsideración generalizado de la mujer. (p.128)
Un Dios violento que prohíbe los placeres de la carne, hoy en día mucho viven bajo ese imperio que no hace más que alimentar la culpabilidad, temor, miedo, angustia, disgusto con uno mismo.
El desprecio de las mujeres sostiene siempre el edificio conceptual de los defensores del ideal ascético. La elaboración de una teoría del libertinaje requiere superar del masculino mal asegurado, vivido sobre el modo arrogante de la violencia y de la agresión. (p.130)
Contra el inigualitarismo misógino, se trata de promover el igualitarismo libertino. (p.130)
Entonces los filósofos dignos de este nombre, aquellos que quieren saber, conocer y muestran un talento mesurado para obedecer y consentir, deberían alabar a Eva por su elección: ella decide a pesar de la prohibición de utilizar su libertad para hacer retroceder la sumisión y avanzar la inteligencia. Porque el texto de Génesis no disimula los reproches dirigidas a la primera mujer: ella prueba el fruto del árbol del conocimiento - deseable para adquirir la inteligencia; dicen los versos - que permite distinguir el Bien del Mal (p. 133).
Es decir, Eva desobedece el mandato de quien prohíbe, manda a los hombres a la sumisión intelectual.

En otra parte del libro, el filósofo Onfray condena  las soteriologías religiosas, aquella que te hace creer que existe un paraíso, un purgatorio o un infierno.

El placer reside menos en un objeto hipotético, imposible de alcanzar, siempre frustrante que en la dimensión completamente real y visible.
El libertinaje invita a descubrir el goce puro de la existencia, de estar en el mundo para vivir, de sentir la energía en movimiento, fuerza dinámica. Incluyendo  sobre el terreno amoroso, sensual o sexual; (p.183)
En materia sexual, no vale la pena prohibirse, salvo aquello que contraviene a la paz del alma construida a lo largo de la vida, no importa si eres joven o anciano, sabio o no, con tal que se practique un Eros ligero, "accesible y fácil" como lo dijo Horacio - punto focal de todo libertinaje desde sus orígenes, nos recuerda Onfray.
Una historia se vuelve libertina cuando ella ahora absolutamente, y en el menor detalle la libertad de unos y de otros, su autonomía, su poder de ir y de volver a su modo, de usar su potencia nómada. (p.184)
El cuerpo ligero, el Eros sutil, el vitalismo quintaesencia, la sexualidad desculpabilizada, la carne feliz, subrayando la dimensión eminentemente lúdica de todo libertinaje.
El erótico solar se apoya sobre una voluntad formidable de goce donde en la que el principio axiomático que implica un gran sí a la existencia, un doble y mutuo consentimiento inmediato a las fuerzas que nos trabajan y amenazan desbordamiento. (p.185)
La concretización de una ética lúdica entrega los cuatro puntos esenciales del libertinaje: permanecer libre, vivir el presente, rechazar la pesadez, practicar el juego. Bajo todas las latitudes, la imagen del libertino propone el nomadismo a las antípodas del vivo de la inmovilidad: sedentario, duración, pesadez. El exceso contra la economía, el gasto contra la pusilanimidad, el cuerpo contra el alma, la vida contra la muerte, el júbilo contra la tristeza, la sensualidad contra la castidad, el celibato contra el matrimonio.  
Ovidio escribió: "La mujer virtuosa es aquella que no recibió ninguna propuesta." No nos imaginamos a que se parece un hombre virtuoso - si no a un prototipo de oxímoron promovido caso de escuela en retórica.... (p.191)
Pero, es necesario tener en cuenta que la ética libertino que Onfray nos dice en este libro, es aquella que aspira a evitar los desplaceres, así como una realización apremiante de los placeres.   

También, Onfray busca terminar con el patriarcado, matriarcado, desigualdades; rechaza la violencia falócrata, el poder del uno sobre el otro. El libertinaje solar comprende esencialmente al hombre y a la mujer sobre un mismo plano. Lo que sirve para uno en el ámbito sexual, sirve para el otro, sin ninguna excepción.
Y el hombre, y la mujer, si es posible en el mismo tiempo, deben experimentar el éxtasis, cambiar juntos y en un instante parecido del lado y la voluptuosidad. No sacrificar a la mujer en la descarga vulgar y bestial del hombre siempre imperioso y emergente: las dos solitudes existenciales formulan paradójicamente un contrapunto sensual del contrato libertino. (p.196)
La ley natural obliga a escuchar las lecciones de la carne, prepararse para los ritmos,  latidos del corazón, respiraciones, ella motiva observar las formas, a practicar la anatomía.
La mujer no se determina por su vientre, sus ovarios y su útero; no más hombre por sus testículos y su escroto. Las diferencias naturales no se vuelven desigualdades culturales después de la decisión, siempre masculina, de explotar lo diverso para jerarquizar, ordenar y estructurar una visión del mundo en la cual los machos se reservan el mejor rol. (p.213)
Donde se encuentran los dualistas y su oposición furiosa entre un mundo celeste, ideal, puro, inteligible y un universo terrestre, concreto, impuro, sensible. Evidentemente, pensamos en Platón, el más celebre partisano de esta esquizofrenia ontológica.

La teoría idealista trabaja para encantar en el sentido de Dios, en algo incansable o inaccesible, imposible de obtener con las categorías racionales. Solo una conversión mental, un proceso intelectual dejan percibir este mundo que, por lo tanto pasa para gobernar todo lo real sensible.

A todo esto, es evidente la necesidad de una armonía. Pitágoras quiere el orden del cielo sobre la tierra, él llega a legitimar el orden de los hombres sobre el mundo de las mujeres en nombre de una hipótesis mamarracho aumentado de una fisiología tiránico. En lugar de continuar bajo esas normas religiosas, lo real encuentra los puntos de equilibrio, las oportunidades de estabilidad, rechazando el mundo dualista.
Menos prosaico, más trivialmente, la realización del hombre y del orden pitagórico supone que la mujer consienta en un triple rol: ama de casa, madre de familia, modelo de esposa. ¿Quién rechaza actualmente está triple función reductora para las condenadas del sexo femenino? ¿Quién rechaza la esclavitud de la mujer en estos registros de esclerosis? ¿Quién prohíbe la sumisión del destino de las mujeres a esta serie de trivialidades ancestrales? Si no un libertino. ¿Quién cuestiona estos modelos caducos? ¿Quién critica estos roles, desprecia estas funciones, deshonra estas distribuciones? ¿Quién socava estas tres pretendidas vocaciones naturales? El libertino. ¿Quién se regocija de reducir a las mujeres a la vida doméstica, la maternidad, la conyugal? ¿Quién celebra el lazo conyugal, el deber conyugal, la fe conyugal? ¿Quién quiere a la dama, a la burguesa, a la ama de casa, a la cocinera? El misógino portador de su falo a la manera de un gnomon. Y todas las generaciones confundidas, cantidad de hombres fabricados mentalmente sobre estos principios. (p. 228-229)
En la parte final del libro, Onfray termina con un género moderno de tetrafarmacon: lo real es atómico, el vitalismo es necesario, el placer es realizable y lo negativo es conjurable, detestable y destructible. 
Sobre el terreno existencial carnal, tal como lo considera esta Teoría del cuerpo enamorado, los ejercicios espirituales invitan a la promoción de un erotismo solar, de un vitalismo lúdico y de patético alegre. Todo se propone la realización del antiguo proyecto epicúreo: gozar del puro placer de existir. (p.295)
Una obra muy interesante de Michel Onfray, contra toda una vida mutilada, de vergüenza, de supremacía de lo masculino sobre lo femenino, donde los mitos reinan por doquier, etc. Leer la Teoría del cuerpo enamorado, fue un placer y un gozo mental que se inscribe completamente para ser compartido con todos, pero antes requiere que la sociedad sea un poco menos influenciado por le monoteísmo.

Libro: Théorie du corp amoureux, pour une érotique solaire, Michel Onfray, Editions Grasset & Fasquelle, 2000. 304 páginas.

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