Libro: Cambio de Palabras de César Hildebrandt - Cité de libro

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mercredi 9 décembre 2015

Libro: Cambio de Palabras de César Hildebrandt

Hace un tiempo había leído el libro Cambio de Palabras[1] del periodista César Hildebrandt. Un libro que contiene más de 20 entrevistas a políticos, escritores, ex presidentes del Perú, intelectuales, diplomáticas, etc.

Por citar solo a algunos de los entrevistados por césar Hildebrandt, tenemos: Víctor Raúl Haya de la Torre, Jorge del Prado, Alfredo Bryce Echenique, Julio Cortázar, Juan Velasco Alvarado, Luis Miró Quesada de la Guerra, Armando Villanueva, Julio Cotler, Luis Alerto Sánchez, Manuel Scorza, Pablo Macera, Mario Vargas Llosa, etc.

Un libro sumamente enriquecedor a través de sus propias palabras de los entrevistados, que nos permite conocer mejor los propósitos de cada uno de ellos en sus respectivas carreras. Lejos de los clichés que la prensa en contra de  alguien, las intervenciones de los entrevistados nos permite mejor conocer ciertos aspectos de la historia social, política y económica del Perú.

Solo a modo de un pequeño extracto, a continuación voy a citar algunos pasajes de la entrevista que realizó Hildebrandt al General Juan Velasco Alvarado cuando ya había dejado la presidencia del Perú. Esa entrevista cumplirá 40 años el próximo 03 de enero 2017 desde su publicación en la revista Caretas.

"El Perú debe ser independiente y soberano"

Cuando César Hildebrandt le pregunta si Juan Velasco Alvarado había tenido tiempo para reflexionar de lo que fue su Gobierno y los objetivos que podrían ser definidos después de la revolución. La respuesta del General:

Hacer del Perú un país independiente y cambiar las estructuras para que el Perú se desarrollara con independencia, con soberanía. No un país vendido, de rodillas. ¿Cómo era aquí? ¡Aquí mandaba el embajador americano! Cuando yo era presidente, el embajador tenía que pedir audiencia y yo lo manejada a seis pasos. Yo los fregué. Y boté a la misión militar americana. Aquí había como 50 o 60 jefes americanos y el Gobierno peruano tenia que pagarles sus sueldos, el pasaje hasta para el gatito que traía la familia. Y formulaban parte de la información para la CIA. Nosotros no los necesitábamos…”[2].

"Yo sabía que en cualquier momento me botaban"

Cuando uno defiende a la mayoría oprimida, la oligarquía inepta del Perú y sus empleados suelen usar términos como rencor, odio, resentido, etc. para desacreditar a alguien que piensa de manera diferente a ellos y que podría ser una verdadera fuerza alternativa ante esta decadente "élite" de la República peruana. Lo hacen con el fin de ocultar el tema de fondo. En realidad son ellos los que odian a la mayoría, niegan el acceso a la educación, privan a la gente que demanda una formación universitaria de calidad, etc. porque saben que al dar una educación al pueblo; su dominación ilegitima tendría los días contados.

Hildebrandt pregunta: “Mucha gente considera que usted está lleno de rencor. ¿Qué piensa de eso?”

¿Rencor? ¿Contra quién? ¡Contra nadie! Yo no di ningún golpe […] Yo llevé una revolución. […]  Porque nosotros entramos de frente a actuar, a operar con velocidad. Nosotros hemos hecho cuántas cosas a una velocidad espantosa. Yo sabía que en cualquier momento me botaban. Porque aquí en el Perú fatalmente la oligarquía nunca muere…”[3]

Claro, como el mismo General lo dice, esa “oligarquía está creciendo otra vez”, porque no se ha terminado por destruirlos del todo y, porque la revolución quedó inconclusa. Inconclusa porque lo sacaron de la presidencia a Juan Velasco Alvarado.

El comunismo

Según las afirmaciones de César Hildebrandt, “algunos sectores le reprocharon  siempre” al General “que fuera amigo de los comunistas”. Evidentemente, “no sólo eso. Me han dicho que oficialicé el comunismo. Y eso es una brutalidad…”[4], dice Velasco Alvarado.

“La revolución era para todos los peruanos”

Según el Alvarado, un hombre de formación militar; hubo infiltración del comunismo en su Gobierno. Y “en cierta forma” los “combatió”, sin llegar a perseguir a alguien por sus opciones ideológicas, porque el General respetaba las ideas de todos que podrían “expresarlas” de manera libre y “como le dé la gana. A no ser que lo hagan cambiar a la fuerza, o que le hagan lavado cerebral. Uno de los puntos de nuestra revolución peruana era para todos los peruanos, no era para unos cuantos. Yo decía que a aquellos que no querían estar con la revolución, la revolución les iba entrar por los poros alguna vez”[5].

Yo no hice la revolución para llenarme los bolsillos

César vuelve a preguntar: "Libros como El Poder Invisible lo han descrito a usted como un hombre resentido, lleno de amargura por su infancia tan pobre, tan dura. ¿Qué le suscita eso?"

Hubiera sido como el alacrán, Me hubiera metido la ponzoña yo. Cuando yo hice la revolución, ya era general de división. Había llegado a lo más alto de mi carrera. General de división […] Era comandante general del Ejercito  y presidente del Comando Conjunto. ¿Dinero? Yo no necesitaba dinero, viejo. Yo había estado como agregado militar en Francia, donde gané bastantes dólares como diplomático. Después fui miembro de la Junta Interamericana  de Defensa, y ahí también gané plata. Ahorrábamos, yo nunca he sido botarate […] Yo no hice la revolución para llenarme los bolsillos. ¿Dónde está el dinero que me he robado? Yo no tengo plata. Yo vivo con las justas. Vivo de mi pensión, nada mas.”[6], dice Juan Velasco Alvarado.

Yo no era el tirano

En otra parte de la entrevista, también se habla de “los más importantes errores de su Gobierno” del general Alvarado.

“… Mi gobierno era un Gobierno de la Fuerza Armada. Yo no era, como dicen, el tirano que decía tal cosa […] Eso es falso. Yo todo lo llevaba a votación al gabinete”[7], afirma Juan Velasco Alvarado.

A la buena gente los excluyen

En plena crisis económica, la primera solución pasa por tomar medidas para solucionar el problema. Y, para eso las entidades económicas deben estar a cargo de gente capaz. Pero si se remplaza a los responsables de los puestos claves del Gobierno que sólo buscaran su beneficio personal o de una minoría, poco o nada se puede hacer para solucionar la crisis económica.

Juan Velasco Alvarado dice: “… Botan del Banco de reserva a Barreto, que es un tipo de mucha experiencia; ¿Así se hace patria? A la buena gente la han botado y ha quedado una partida de mocosos”[8].

La revolución fue para hacer un nuevo Perú

Cada acción de la revolución tenía un costo que debía ser pagado. La responsabilidad de cualquier gobierno, es buscar la mejora de vida de sus ciudadanos y de la mayoría y, para eso las obras deben ser ejecutadas. Juan Velasco Alvarado dice:

Si usted va al Gobierno y no hace nada, no gasta un centavo. La revolución fue para hacer un nuevo Perú. Había que expropiar las tierras y había que pagar esas tierras. Cada transformación costaba al país. Las cuentas están claras. Yo lo pongo el oleoducto, Poechos, Cuajones, Bayovar, Olmos, la fábrica de papel, fertilizantes. Actualmente este Gobierno va apretar el botón, a hacer inauguraciones. ¿Inauguraciones de qué? De obras importantes que hizo la revolución”[9].

La virtud y el defecto del gobierno revolucionario

Cuando César pregunta al General para que mencione algunas virtudes y defectos de su gobierno revolucionario, la respuesta del ex presidente del Perú es:

La mejor virtud fue que fue el primer Gobierno que luchó por las grandes mayorías que estaban oprimidas”[10]. Y “el peor defecto de la revolución… bueno, tenía muchos defectos. Porque yo actuaba con gente que era enemiga de la revolución. Había belaundistas, apristas, comunistas. Teníamos opositores por todos lados. Inclusive ya está usted viendo, viejo, que mis ministros me traicionaros. ¿O no? Me traicionaron porque me sacaron.”[11]

En defensa de la revolución

Hasta hoy en día se ve a los diarios demoler al General. Es lógico esa posición porque ellos eran los latifundios que tenían extensos terrenos de cultivo, conocidos como haciendas, donde se les hacia trabajar a los pobladores prácticamente sin ninguna o casi nula remuneración económica.  Hace casi un año, en un reportaje de France 2 (televisión francesa), los Quechuas afirman claramente cómo eran explotados por estos terratenientes (ver: Cita en tierra desconocida: Arthur, en la casa de los Quechuas). Ante el cambio de gobierno unos forman parte de la oposición, otros no. En el caso del Gobierno de Juan Velasco, el diario Expreso defendía la revolución.

Expreso defendía a la revolución peruana […] ¿Por qué? No sé. Pero la defendían. Cuando La prensa nos atacaba, el único que salía y nos defendía era Expreso. Cuando El Comercio nos atacaba, el único periódico que salía en defensa de la revolución era Expreso. Se les prendía como un perro y les decía pestes. Nos defendía bravamente, con valentía. Ahora yo sé que allí había comunistas, claro. Estaba Moncloa, Roncagliolo, había varios, había un grupo. Pero nos defendía…”[12]

En otra parte de la entrevista también se habla de las reuniones que tuvieron algunos mandos que traicionaron al General. También del riesgo que podría producirse en caso de que los medios de comunicación cayeran bajo las manos de los comunistas, de la extrema izquierda, etc.
La gente era estafada, le robaban su dinero

A diferencia de los que se puede escuchar y leer hoy en día en los medios controlados por una minoría  y por la oligarquía amargada y colérica a los que se enfrentó con firmeza Juan Velasco Alvarado; el libro Cambio de Palabras nos muestra un panorama mucho más interesante y, que invita a uno a investigar un poco más sobre la revolución militar de Velasco.

La única amargura que tengo es no haber completado las transformaciones. Nos falto no sólo la salud y la vivienda sino el crédito, la banca; no queríamos apoderarnos de los bancos para apoderarnos de sus utilidades. Lo que queríamos es que el estado fuera dueño de la banca para poder manejar el crédito con un criterio revolucionario. Prestarle al zapatero, al gasfitero, al campesino […] Oye, viejo, no había plata; a esta pobre gente le compraban las cosechas por cinco años; esta gente era estafada, le robaban su dinero… nos falta tiempo, porque me botaron. Yo hice lo que pude….”[13]

150 años de una oligarquía incapaz

Existe una élite que gobierna el Perú y, esta élite carece de visión, de estima, carece de empatía hacia sus compatriotas. Y, jamas harán algo por su pueblo si no se sienten como parte de ellos. Lamentablemente esa "élite" gobierna al Perú. Velasco tiene razón al decir que esos gobiernos nunca hicieron algo para cambiar la situación de los peruanos.

La revolución se ha dado el gusto de hacer las transformaciones que no hicieron los civiles. Los civiles tuvieron 150 años el Gobierno  no lo hicieron. Por eso es que la Fuerza Armada tuvo que hacer la revolución. El consuelo que tengo es que la revolución hizo vibrar. Porque hasta los enemigos nuestros vibraron de contento cuando recuperamos Talara...“[14]

En efecto, la recuperación de Talara fue un evento histórico. Recomendable este libro para todos y, no sólo para los que hacen periodismo, como dicen muchos "periodistas".

Y para conocer mejor el tema sobre el Gobierno de Velasco Alvarado, también seria bueno leer el libro “La Revolución de Velasco en cifras” de Vargas Gavilano Amilcar.

Nota:
[1] César Hildebrandt, Cambio de palabras, edición Tierra Nueva, tercera edición 2009.
[2] id. p. 99
[3] id. p. 99.
[4] id. p. 101.
[5] id. p. 101.
[6] id. p. 102.
[7] id. p. 103.
[8]id. p. 104.
[9] id. p. 104.
[10]id. p. 104.
[11] id. p. 105.
[12] id. p. 106.
[13] id. p. 107.
[14] id. p. 107.

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